Hay un arte y un después

Por Juan Santana. Hola a todos, especialmente a los músicos, porque esta carta está inspirada en este arte puro y duro. Muchos proverbios o frases con sentido, hacen reflexionar cuando sientes dentro el significado por experiencias personales y parecen palabras vivas respirando de forma invisible.

“Hay un arte y un después”, frase de mi cosecha hasta que alguien demuestre lo contrario con fecha de nacimiento y  tiene un significado profundo, porque el arte puro y duro está por encima de todos los valores materiales, pero es obvio que todo y todos dependemos de compra y venta.

Cuando deseas algo con toda la fuerza del corazón, vives y mueres luchando hasta conseguir lo deseado, avalado por la experiencia de gran parte de mi vida amarrado a las notas musicales buscando las mejores melodías para atraer a las personas y transmitir mensajes a través de letras inspiradas según las actitudes en las diferentes etapas de la vida, según como, cuando y donde.




En un mundo de mercado musical tienes obligación de cumplir las normas y soltar melodías bailables para que entren por quiénes tengas la suerte de haberse cruzado en tu camino, que serán jueces y deciden el aprobado o suspenso, es decir, “el público”. Baladas, tangos, salsa, rock and roll, country, música clásica, estilos propios y muchos estilos tenemos para todos los públicos y somos casi siete mil millones de personas en todo el planeta, es decir, quién diga que faltan personas, miente.

Los músicos desean llegar al público, para sentir y vivir de sus composiciones, con la obligación de pensar en los demás, porque tienen su parte señalada y siempre estarán divididos los gustos y colores. Con el tiempo aprendí que es más importante sorprender que gustar, porque sorprender despista, hasta que logren comprender el arte, “hay un arte y un después”. ¿Qué debemos hacer para sorprender?, “pensar”, un verbo olvidado por las tecnologías que han invadido el mundo del mercado y los cómodos pulsan botones para lograr infinitos sonidos, pero jamás llegarán a superar los cerebros de los grandes pintores, cocineros, músicos, científicos o cualquier creador.

Llegar a los corazones cada día es más difícil, porque estamos perdiendo los valores morales, la puntualidad, la seriedad, el trabajar con amor total para lograr lo inalcanzable. Cuando quise grabar el primer disco, pedí a Dios, a Rita la cantaora, a los espíritus, a Víctor Jara y a los que no recuerdo llegar con la música al mundo para sentir más y ser alguien para los demás, especialmente para las personas más queridas y demostrar que la fe existe. ¿Nos queremos a nosotros mismos totalmente?, va a ser que no. El arte total convierte a las personas en egoístas y así hizo conmigo, pero calma mi dolor aquel filósofo cuando lo escuché en televisión española diciendo, “ a veces ser egoísta es un don”.

Gracias por regalarme un poco de tu tiempo, el tesoro más valioso del ser humano, porque el tiempo pasa y jamás volverá. Un saludo

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