El culpable del frenazo no esperaba al chófer de Titsa, “un perro presa”

Por Juan Santana.

El día 28 de febrero a las 14:10 de la tarde tuve el gran error de coger la guagua desde La Caleta, dirección Las Galletas, cuando los atascos son de infartos y aunque tengas un Ferrari llegas al mismo tiempo que dichas guaguas. Cuando estábamos parados en Fañabé para recoger más pasajeros, alguien en la parte trasera de la guagua comienza hacer tonterías corriendo peligro para él mismo, agarrando la guagua como un (me guardo el adjetivo) y el conductor tuvo que frenar bruscamente ocasionando el gran susto, además del corte en el brazo izquierdo de un turista escocés muy simpático. El conductor de la guagua baja para retirar al culpable de este suceso, pero el colmo fue que dicho culpable termina queriéndose enfrentar de malas formas al chófer y….. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tiempo es el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Cuando el culpable del frenazo brusco, el susto y el corte del brazo del escocés observa que chófer de la guagua está caminando hacia él, sumamos las palabras mal sonantes del mismo y además está dirigiéndose hacia dicho conductor, pero no esperaba que el conductor fuera un perro presa canario de esos que no muerden ni matan, pero mejor que no roces ni des motivos para hacerlo. Cuando el conductor a pesar de ser calvo, parece tener los pelos de la espalda tiesos como los perros presas y se sitúa frente al culpable, el culpable camina hacia atrás porque “para mí” que huele las mil hostias como se le ocurra tocarlo. A todos los pasajeros nos encantó la actitud del conductor, con dos huevos bien puestos y sin miedo a un señor que ocasiona accidentes a pesar de ser irresponsable estacionando en una parada de guaguas. ¡Que si estimado lector!, que ya sabemos que en todos los gremios y en todas las empresas hay capullos, pero en este caso especial, aplaudimos al conductor de la guagua y punto pelota.

En un país dónde los capullos están aforados, hacen falta personas que los pongan en su sitio y comentar que el señor escocés reía y su mujer mucho más, porque en este mismo día, era la segunda hostia en una guagua, one in the morning y other in the afternoon. El turista sintió el calor de todos los pasajeros, en cuánto muchos ofrecían clínex para que limpiara su sangre que no paraba de salir y colorín colorado, este cuento se acabado. Dicho turista estaba gozando su último día de vacaciones felices in Tenerife Sur….

 

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