Ante las acusaciones de falsificación de firma (elecciones Colegio Médicos de Las Palmas)

“EL COLEGIO, SECUESTRADO”

Hemos llegado a una situación indecente. La Directiva del Colegio se encasquilla en consolidar un pseudoproceso electoral que les ha proclamado de una manera tan cuestionable, que el asunto está ya en manos de los tribunales. Y pretenden que no se haga nada que no esté controlado por ellos, porque, dicen, se perjudica la imagen de la institución. Eso es querer tener secuestrado el Colegio.

Pero hasta aquí hemos llegado. Si nos obligan a pedir amparo fuera de nuestra institución tendremos que explicar todas las razones.

Ha sido un rosario de despropósitos que creíamos casuales, descoordinados, ocasionales. Pero ahora ya estamos convencidos de que todo ha sido un contubernio. No se pueden dar tantas casualidades todas juntas, bien secuenciadas y que terminen en el final previsto: continuar cuatro años más al frente del Colegio y sin que hayan elecciones.

Esa Junta Electoral le debe una pública disculpa a nuestro compañero José María Morán, cuya firma han utilizado para eliminar nuestra candidatura. Es de todos conocido que los médicos vamos  perdiendo precisión caligráfica con el tiempo y nadie se extraña. Es sabido que nos pasamos la vida firmando  y que esa firma también va envejeciendo con nosotros. Que después de más de

20 años colegiado y trabajando sin un solo reproche, un Junta Electoral se atreva a cuestionar la firma de un colegiado y que ni tan si quiera tenga la precaución de preguntárselo, es una indecencia.

Pero una indecencia que hay que hacerla, que no cae del cielo, hay que proponérsela. Y cuando hay intención es porque hay un motivo. A partir de ahí, basta con preguntarse quién se beneficia de ello y la respuesta es solo una: la otra candidatura.

Ante tamaña tropelía, una Junta Directiva normal hubiera dado la respuesta lógica. Había un proceso electoral en marcha con dos opciones y una de ellas es descartada por una escusa injustificable. No ha pasado nada similar en los 118 años de historia del Colegio de Médicos. Pues ante la indignación de los miembros de la candidatura eliminada, la Directiva en funciones, si no tuviera nada que esconder, si no quisiera quitarle a los colegiados la posibilidad de elegir y si no quisiera ganar sin presentarse ante los compañeros, reaccionaría inmediatamente convocando nuevas elecciones y que sean los colegiados los que decidan. Asunto arreglado.

Pero no. Al día siguiente del esperpento el Presidente en funciones se anuncia a bombo y platillo como “reelegido” por 4 años más. No, no ha sido reelegido. Nadie lo ha elegido. La Junta no la ha permitido.

Nos manifestamos públicamente por el atropello sufrido y esa Junta Directiva, que es parte del proceso, se posiciona como juez del mismo al proclamar la integridad de la Junta Electoral y nos apercibe a remitir nuestras actuaciones al Comité Deontológico. ¿Son o no son indecentes?

Nos personamos ante el presidente en funciones solicitándole cordura para convocar nuevas elecciones y nos responde acusándonos de falsificadores, reafirmando la integridad de la Junta Electoral y amenazando nuevamente con tomar medidas, además de culparnos de ensuciar el Colegio.

Vuelve esa Directiva a querer ser juez y parte de algo en lo que no tiene competencias, de un conflicto en el que no debe entrar ni posicionarse y gastando el dinero del colegio en un peritaje que el colegio no debe asumir.

Se lo dijimos el viernes y se lo repetimos ahora. Si somos falsificadores deben acudir a la Fiscalía. Pero no lo harán, ni eso ni nada. Todo es crear pantomimas que disimulen el vomitivo que han montado para poder seguir sin que hayan elecciones.

Los tribunales decidirán lo que procede, pero es evidente que una Junta Directiva como esta, que no quiere oir hablar de elecciones, que permite que se humille a un colegiado, y que se permite acusar con falsedades a colegiados, no puede seguir al frente de nuestro Colegio.

Nos ha movido, nos mueve y nos seguirá moviendo el salvaguardar la honorabilidad y el prestigio de nuestro Colegio de Médicos, una institución tan arraigada en nuestro colectivo que no podemos permitir que se la utilice para actuaciones parciales e interesadas. Es la Junta Directiva la que está manchando nuestra institución y es nuestro deber impedírselo.

Luis Miguel Pérez Morales

 

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