El amor no tiene límites (para Carlos Magdalena)

Por Juan Santana. Hola estimad@ lector, ¿Cómo nos encontramos?. Espero estés bien, con deseos de vivir y leer, esperando sientas no perder tu valioso tiempo en este periódico, el más leído del sur de Tenerife y cada día aumentan más la cantidad de lectores, algo que nos obliga agradecer con todo el corazón y no es porque somos profesionales, es porque no tenemos competencia.

Hoy deseo presentar a dos hermanos gomeros, Carlos y José Magdalena, sin interés comercial, simplemente fomentar el amor sin límites, porque el amor existe y sobran pruebas reales para demostrar, que el verdadero amor siempre vencerá las peores batallas. Como decía Cervantes, prepararse para las batallas, equivale a media batalla ganada y es una pura verdad. El verdadero nombre de Carlos, gerente de Grupo El Cine, es Juan, igual que yo y su hermano José, igual que mi hermano y hemos nacido en islas diferentes, Gomera y Gran Canaria, pero con coincidencias vividas a nivel personal y social.

Tengo un hermano que por desgracia estuvo enganchado a lo bestia y estuvo once días en la UCI por culpa de esnifar sin parar durante muchos años. Todos sus seres queridos menos mi madre y yo, pensaban que mi hermano Teo moría y recuerdo a Rafael mi amigo de la funeraria midiendo en silencio su cuerpo, pero jamás perdí la esperanza y así ocurrió, porque despertó a los once días y su primera frase fue, “¿Dónde está el médico para darle un beso?”.




También  recuerdo mi padre caminando por el hospital con su bastón, llorando y diciendo que su hijo moriría, pero las velas de mi madre en su casa al lado de sus fotos, más los rezos en secreto, más el amor sin límites, fueron la suma para creer que el verdadero amor existe. No contaré los momentos o las experiencias vividas de los hermanos Carlos y José Magdalena, aunque les aseguro que tienen grandes coincidencias, casualidades o causalidades y si alguno desea más información que les pregunte a ellos.

Todas las cartas tienen una fuente de inspiración, un motivo, una causa y la fuente de inspiración de esta parte de la vida, viene a raíz de aquella mañana cuando estaba visitando a Carlos y observo a su hermano colocando los frutos del mar en el expositor con una cara cargada de bondad, alegrías y sufrimientos escondidos, porque sentí la obligación de acercarme un darle un fuerte beso en la frente. Tuve que dar una explicación a José del beso aunque no tienes las palabras exactas, porque es imposible comprenderse ni uno mismo cuando algo empuja a caminar hacia una persona y darle un beso con todo el amor sin límites, porque el amor existe.

Carlos es amigo mío desde hace casi veinte años, aunque sientes haber crecido juntos y somos libres cuando compartimos los encuentros con tertulias calentitas, pero siempre con gran interés especialmente para quiénes escuchan en nuestro alrededor. Algo que aprendes de personas como Carlos, es a perdonar y es obvio que habrán asuntos imperdonables, pero Carlos la gran mayoría de las veces perdona y perdonando sientes ser más libre. Gracias por regalarme un poco de tu valioso tiempo, el tesoro más grande del ser humano, porque el tiempo pasa y jamás volverá. Espero que Carlos no agarre un mosqueo con esta carta, pero si se mosquea, ajo y agua, que le sobra de sus mojos. Un saludo a todos.

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