A mi amigo Juan Morales

Por Juan Santana.

Como casi siempre comienzo las cartas saludando, pues te pregunto, ¿Qué tal estimado lector?, espero que estés bien, con ganas de vivir, de soñar, de amar a todas las personas, con deseos de levantarte todos los días con esperanza, sueños por cumplir, ilusiones, deseos bonitos, en fin…..positivo total mix.

Hoy quiero presentar a Juan Morales, un amigo de toda la vida con quién hemos compartido muchas horas en más de medio siglo de vida. Obviamente son más las personas con quiénes hemos compartido momentos maravillosos, pero toca compartir la información que tengo sobre Juan Morales, que también llaman Juan el chicha y sinceramente en su día pregunté la razón de porqué Juan el chicha y algo dijo, pero olvidé o no tuve ese interés total, para no olvidar dicha razón.

De todas formas, Juan Morales, es un amigo de verdad, amigo de corazón, porque la palabra “amigo” tiene un significado muy profundo en el verdadero sentido de la palabra. Es un músico callejero, igual que yo y hemos compartido horas de música y en su mayoría con toques de rock, blues y algo de country, sin olvidar temas de Víctor Jara o Quilapayu, y ahora vino al recuerdo cuando tocamos temas de Quilapayu en el año 1.981 en el Instituto de Formación Profesional de Vecindario, perteneciente al Municipio de Santa Lucía en Gran Canaria.

Pues el tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos como dice la canción de Pablo Milanés y ahora resulta que nos vamos a grabar un disco en directo, inspirado en la muerte de mi padre, pero dentro del trabajo irán más fotos de padres fallecidos en el paso de la historia hasta el momento. Juan Morales tiene una empresa entre Doctoral y la playa de Pozo Izquierdo, aunque dicha empresa está registrada como Viveros Sardina y será porque siente sangre sardinera y punto.

Siempre que viajo a Gran Canaria, siento con el alma la obligación de visitar al amigo Juan porque los amigos verdaderos, estamos para las buenas y las malas, para las verdes y las maduras. Creo que el tiempo decide cómo,  cuando, donde y con sus razones, porque la vida marca con tatuajes invisibles la historia individual y social, según los lugares de nacimiento y repito, “creo”. El mundo es muy pequeño, cuando compartes vida o sueños con diferentes personas del planeta, aunque es obvio que los medios de transportes, es decir, los medios de comunicación, tienen su puesto señalado y es culpable de nuestros enredos culturales entre las infinitas razas y religiones del mundo.

Mi padre tiene también algo de culpabilidad de meternos en este compromiso o responsabilidad positiva de grabar un disco, pero es un trabajo bonito y Juan Morales, es el amigo idóneo para ayudar a cumplir la promesa y no quedarnos en el camino con el arrepentimiento y terminar sintiendo ser unos cobardes charlatanes, por no decir otros adjetivos más chungos. Esta carta es en gran parte para agradecer a Juan Morales, su ayuda y sin olvidar a los demás que en su día sabrán quiénes son.

Gracias estimado lector por regalarme un poco de tu tiempo, el tesoro más valioso del ser humano. Un abrazo y hasta la próxima carta.

 

 

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